Escudos, himnos, banderas no son simples ornamentaciones. Tiene como fin la creación de lazos de pertenencia sobre una Institución o una Comunidad, identifican a la persona que los porta, que los imprime o que los canta, como partícipe de un grupo, como seguidor de unos ideales, como gestor de un programa, como partidario de unos actos.

  • HÁBITO

El hábito imprime en la Dominica de Betania un sello de “consagración” y le recuerda día a día sus Votos y su compromiso de seguimiento fiel y radical al Señor Jesús. Las Hermanas Dominicas de Betania afiliadas a la Orden de Predicadores fundada por Santo Domingo de Guzmán, llevan con profundo respeto y gratitud el hábito dominicano, con sus contrastantes colores blanco y negro que simbolizan la luz de la Palabra de Dios iluminando la obscuridad.

Cruz pectoral “de plata” que presenta un crucifijo sobre un madero oscuro. En cada esquina de la cruz se encuentran labradas las cuatro basílicas de Roma y al reverso los misterios del Rosario. Otro signo es el rosario de 150 cuentas que cada Hermana lleva pegado al cinto, ha sido un elemento básico del hábito dominicano.

  • ESCUDO

El escudo se reparte armónicamente entre el oro y el azul. El oro simboliza la fe y la constancia. El azul, la prudencia, la serenidad y la oración, virtudes que deben brillar en la vida de cada religiosa Dominica de Betania. La cruz, emblema de Cristo que nos llamó a su seguimiento. La corona, recuerda a la Reina del Santísimo Rosario, patrona de la Congregación. La llama, evoca el hogar lugar de acogida cálida y fraterna. La palma, recuerda a Palmira, lugar de fundación de la Congregación. El escudo reposa en una cruz de Calatrava, propia de la Orden Dominicana a la cual está afiliada la Congregación y cuyo espíritu informa nuestras Constituciones.

  • BANDERA

Compuesta por un fondo blanco, sobre el cual, en el centro, reposa  el escudo de la Congregación. La bandera se ata a un asta que termina en la flor de lis con los colores blanco y negro de la Orden Dominicana.

  • HIMNO

Autor: Pbro. José Claros Villani - Música: Leonardo Pozos F.

De Betania, el recuerdo vivamos,
donde a Cristo se oyó dialogar,
solo allí su palabra escuchamos,
con dulzura de suave cantar.

Reclinado Jesús sobre el muro,
muy cerca del plácido hogar,
fue del cielo, el destello más puro
que las almas podrán contemplar.

Alabemos a Marta la activa,
que bondad para el huésped brindó
y a María del bien ya cautiva,
que a sus pies la verdad contempló.

De Jesús el auxilio imploremos,
para siempre vivir de su amor
y por eso en su altar deshojamos,
tiernos cantos capullos en flor.

A raudales sus gracias derrama
y fulgura en su rostro la luz,
porque lleva en el pecho la llama,
del amor que perdona en la Cruz.

Y fue Iberia la cuna del Santo
que el Señor para el bien suscitó,
su virtud y  su celo son canto,
glorioso que en el cielo se oyó.

De la Madre celeste el Rosario,
nuestro escudo divino será,
subiremos con él al santuario
donde Cristo sin fin reinará.

Fue Palmira el amparo gozoso,
donde Dios su mirada fijó,
y a la sombra de un Padre amoroso
el materno rosal floreció.

Nuestra almas fervientes suspiran
por tesoros de paz y virtud
y los pueblos solícitos miran
la fértil viña de juventud.

 

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