CONGREGACIÓN DE HERMANAS DOMINICAS DE BETANIA
Personería Jurídica 3245 del 3 de septiembre de 1970
Nit: 891380031-0

 

La Congregación Colombiana de HERMANAS DOMINICAS DE BETANIA, fundada el 7 de octubre de 1957 en Palmira – Valle, por Madre María Teresa Benavides Díaz, Fr. Alberto Epaminondas Ariza Sánchez, O.P. y Mons. Jesús Antonio Castro Becerra, primer obispo de la Diócesis de Palmira. Fue Afiliada a la Orden de Predicadores el 2 de mayo de 1974, recibió Decreto de Aprobación Pontificia  el 15 de agosto de 1983 y Aprobación de las Constituciones el 10 de octubre de 1989.

Somos mujeres consagradas a Dios, abiertas a la gracia transformante del Espíritu y a los signos de los tiempos. Llamadas a vivir y transparentar el amor sacerdotal de Jesucristo en el mundo, por medio de la oración, la contemplación, el servicio radical, alegre y generoso a favor del ministerio sacerdotal.

CARISMA

“EXTENDER EL REINO DE DIOS HACIENDO VISIBLE EL
AMOR SACERDOTAL DE JESUCRISTO, SIENDO DISCÍPULAS DE ÉL”.

 “Yendo ellos de camino, entró en un pueblo y una mujer llamada Marta le recibió en su casa; tenía ella una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues dijo: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude”. Le respondió el Señor: “Marta, Marta, te afanas y preocupas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. Marta, Marta, te afanas y preocupas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada”.  (Lucas 10, 38-42).
                                                                        
Inspiradas en la escena de Betania en la que claramente se refleja la actitud contemplativa de María y el interés de Marta por atender al Maestro (Lc. 10, 38-42) y configurando en su vida el espíritu y el ideal Apostólico de Santo Domingo de Guzmán, las Hermanas, por la profesión religiosa, se consagran y se entregan totalmente a Dios y a la extensión de su Reino siendo signos del Amor de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote. (Const. No. 2)

He aquí nuestro Carisma. Así fuimos concebidas, según el Espíritu, en el seno de la iglesia y de la Orden Dominicana por nuestros Fundadores.
                                                                                                              
En este espíritu hacemos oblación de nuestras vidas a ejemplo de Jesucristo, siervo obediente a la voluntad del Padre. Esta oblación se expresa en nuestra comunión fraterna, en la oración, la contemplación y el estudio que están al servicio del Evangelio y de los valores del Reino. (Carta Madre María Teresa Benavides, Fundadora. 1990)

 

ESPIRITUALIDAD

La espiritualidad de nuestra Congregación brota de nuestro Carisma y de los elementos que la conforman: dominicana, sacerdotal y mariana. Ellos nos llevan a vivir en unidad nuestra misión en la Iglesia.

  • ESPIRITUALIDAD DOMINICANA

“El carisma Dominicano ha sido vivido de distintos modos, a lo largo de los siglos y se encarna en nuevas y antiguas formas en la vida de hombres y mujeres que al escuchar la llamada del Espíritu Santo se deciden a seguir bajo su inspiración la senda del Predicador”.  (Bolonia 1998, N. 146)

Los antecedentes e inicios de fundación de nuestra Congregación estuvieron rodeados del espíritu dominicano por la cercanía y pertenencia de nuestros fundadores a la Orden Dominicana. Por tal motivo, la Congregación fue afiliada a la Orden Dominicana para fortalecer, avivar y conformar su propia vida al espíritu y al ideal apostólico de su fundador, Santo Domingo de Guzmán.
 
Las líneas que nos caracterizan como Dominicas de Betania son: la vida comunitaria, la celebración común de la liturgia, el estudio y la contemplación, la fidelidad a la verdad, el anuncio de la Palabra y el amor a la Iglesia.

  • ESPIRITUALIDAD SACERDOTAL

La espiritual sacerdotal de nuestra Congregación tiene su fundamento en el texto evangélico de Lc. 10, 38 – 42: La escena Betania. Acoger a Cristo, verdad encarnada, en la persona de los sacerdotes, haciendo nuestra su vida y misión, entregándonos como Él, con espíritu de misericordia y sacrificio a la extensión del Reino.

La Dominica de Betania quiere ser una discípula contemplativa en la misma acción que une al discípulo con el Maestro y  busca hacer de la Comunidad lugar de anuncio del Reino de Dios que es cercano y acogedor; que es ternura, que es vida; es servir, es escuchar, es entrar en comunión con todos. Todo lo cual tiene su fuente en la contemplación de Cristo, Sacerdote y pobre entre los pobres.

En Betania, Jesús encontró el calor de la amistad de Lázaro, la paciente escucha de María, el servicio incansable de Marta. Betania, también, es el lugar de acogida a los pobres donde se comparte el pan y el servicio de la Predicación de Cristo Resucitado.

  • ESPIRITUALIDAD MARIANA

María Reina del Santísimo Rosario y Templo en el que Cristo se hizo Sacerdote, orienta y dinamiza nuestra vida; en ella encontramos el modelo de mujer consagrada, perfecta discípula de Jesús en quien resplandece la fe como don, apertura, respuesta y fidelidad.

Como dominicas vivimos la contemplación de los misterios de Cristo en el Santo Rosario, con devoción ardiente y filial  a María, primera religiosa del Padre. En la recitación hecha vida encontramos a María como Maestra de contemplación y ejemplo de servicio alegre y generoso.

 

contacto: webmaster@dominicasdebetania.org

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