MADRE MARÍA TERESA BENAVIDES DÍAZ, O.P.

Nació el 15 de octubre de 1909 en la ciudad de Paipa (Boyacá - Colombia) fueron sus padres Abdón de Jesús Benavides y Bonifacia Díaz; bautizada con el nombre de María Román. Creció junto a sus ocho hermanos en un ambiente de educación cristiana,  espíritu emprendedor, sencillez  y bondad; fue así como cinco de sus hermanas se hicieron religiosas – una de clausura y cuatro Dominicas de la Presentación. Su primera formación para la vida religiosa la recibió con las Hermanas Dominicas de la Presentación, colegio de Duitama y en el Instituto Politécnico de Tunja, alternando jornadas de trabajo y estudio. Atraída por la vocación contemplativa, ingresó al Monasterio de la Orden de la Inmaculada Concepción donde recibió el hábito el 19 de febrero de 1935. Serios problemas de salud la obligaron a abandonar el Monasterio en 1940. Su vida empieza a ser marcada por dificultades y a la vez por señales de esperanza, esta es la forma habitual de mostrarse Dios. Luego entró a la naciente “Obra de Nazaret” hoy Hermanas Dominicas de Nuestra Señora de Nazareth, donde formó parte del grupo fundador. En el año de 1953 sale de dicha Obra, tal vez, sin darse cuenta seguía los pasos que Dios le señalaba con su especial pedagogía. Emprende bajo la dirección del P. Alberto Madero, O.P. la fundación de una Congregación dedicada a la extensión del Reino de Dios mediante el apostolado sencillo y sacrificado en bien del Ministerio Sacerdotal asumiendo el ideal apostólico de Santo Domingo de Guzmán. Ese mismo año se pune en contacto con Monseñor Jesús Antonio Castro Becerra, entonces, primer obispo en la diócesis de Palmira – Valle, quien le brindó apoyo acogiendo su proyecto. Fue así como el 07 de octubre de 1957, funda la Congregación de Hermanas Dominicas de Betania.

Fundadora y Primera Superiora General

El 7 de octubre de 1957, día de fundación de la Congregación de Hermanas Dominicas de Betania, Madre María Teresa Benavides Díaz, fue nombrada Superiora General, cargo que asumió por espacio de 20 años (1957 -1977). Durante su gobierno la Congregación creció rápidamente en vocaciones y obras apostólicas; recibió la aprobación como Congregación de Derecho Diocesano en 1970 y fue afiliada a la Orden Dominicana en 1974. Tras su retiro de Superiora General, en el primer Capítulo General Electivo, fue elegida Consejera General. A partir de entonces estuvo presente y activa en todos los momentos y experiencias vividas al interior de la Congregación, de modo especial, en los cuatro Capítulos Generales siguientes: 1983, 1988, 1994 y 2000.

Madre María Teresa vivió con profunda fe, paz, serenidad y alegría grandes acontecimientos de la Congregación como son: la Aprobación Pontificia en 1983 y la Aprobación de las Constituciones en 1989. Con inmensa gratitud a Dios y a la Iglesia celebró los 40 años de fundación de su amada Congregación y sus 90 años de vida fecunda e edificante en el seno de Comunidad Religiosa. El lugar de residencia en sus últimos años fue la Casa San José, de su Congregación, en Chiquinquirá (Boyacá). A sus 90 años de edad, su salud y lucidez decayó progresivamente. Finalmente, y a la edad de 93 años, en la madrugada del 27 de abril de 2004, Madre María Teresa Benavides Díaz partió serenamente a la casa del Padre celestial. Sus restos reposan en el Panteón de las Hermanas Dominicas de Betania del cementerio Central de Chiquinquirá.

Su ejemplo de profunda vida interior y espiritual, de delicada caridad para con todos, su profundo amor y respeto por el ministerio sacerdotal, su extraordinaria bondad, humildad y entrega son norma de vida para sus hijas religiosas.

 

MONS. JESÚS ANTONIO CASTRO BECERRA

Nació el 26 de junio de l908, en Palmira – Valle, en el hogar formado por Antonio Castro y Celia Becerra, bendecido por Dios con nueve hijos. Fue bautizado en la Parroquia de la Santísima Trinidad de su ciudad natal. Su formación en un hogar cristiano y su educación en el Colegio de los Hermanos Maristas fueron terreno propicio para despertar en él la vocación sacerdotal. Adelantó sus estudios en el Seminario de Popayán y en la Universidad Javeriana de Bogotá donde obtuvo el Doctorado en Derecho Canónico.

Ordenado Sacerdote en 1933, estuvo colaborando como Canciller de la Arquidiócesis de Popayán y Director de la Acción Católica. Cuando el Arzobispo  Juan Manuel González fue desterrado del país, le acompañó en su exilio a España. Fue Párroco de El Cerrito – Valle. Consagrado Obispo en 1948, asumió la Diócesis de Barranquilla donde estuvo hasta el año de 1954, cuando el Santo Padre le hizo primer Obispo de Palmira.  Participó en el gran Concilio Vaticano II, que representó una gran renovación y bendición para la Iglesia.

La Diócesis de Palmira de la cual salió la Diócesis de Buga, se extendía hasta Caicedonia y Mons. Castro en todo su brío recorría todas las Parroquias con gran celo pastoral y sentido entusiasmo. En su oratorio de Fátima pasaba horas en oración y meditación  ante el Santísimo, fue sencillo y austero, atendía a sacerdotes y fieles con mucha bondad, vivía atento a la tarea evangelizadora y pastoral de una Iglesia que afrontaba no solo el secularismo de la sociedad sino también la desorientación de las sectas  que afectan siempre la unidad.

La elocuencia de su palabra  deleitaba a los fieles que le escuchaban con gusto de manera especial cuando se refería a la Santísima Virgen, al Corazón de Jesús o  a la Iglesia y el Santo Padre. Su afán por los sacerdotes y las vocaciones sacerdotales le llevaron a fundar con la Madre María Teresa Benavides, la Congregación de Dominicas de Betania. Celebró su pascua definitiva el 1 de abril de 1991 en Palmira – Valle.

 

FRAY ALBERTO EPAMINONDAS ARIZA SÁNCHEZ, O.P.

Nació en la Aguada - Santander (Colombia) el 13 de Octubre de 1903. A la edad de 18 años ingresó a la Orden de Predicadores donde rápidamente se familiarizó y se comprometió con la vida disciplinada, piadosa y estricta inculcada por sus formadores, lo cual marcó su personalidad y su proyecto de vida. Hizo su Profesión Solemne en 1925 y fue Ordenado Sacerdote el 29 de Noviembre de 1931. Estuvo al frente de la Provincia San Luís Bertrán de Colombia durante tres periodos.

La Comunidad de Hermanas Dominicas de Betania lo reconoce como uno de sus fundadores, siendo el impulsor y guía del proyecto gestado por Madre María Teresa Benavides Díaz. Él fue el puente de unión con Mons. Jesús Antonio Castro Becerra y pilar para que la naciente Congregación fuese ratificada y reconocida en el seno de la Iglesia y de la Orden Dominicana.

El 20 de mayo de 1987, a los 84 años de vida y 62 de profesión religiosa, Fray Alberto Ariza Sánchez, O.P. consuma la ofrenda de su ser al Señor.

 

 

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