Su nombre de pila era María Román, hija de Abdón Zenón Benavides y Bonifacia Díaz. Nació el 16 de octubre de 1909 en Paipa departamento de Boyacá, Colombia, en el seno de una familia campesina, estimada y respetada por los vecinos del entorno. Se trataba de pequeños propietarios que vivían del honesto trabajo en sus campos; gentes de costumbres sencillas pero plenos de valores cristianos. María Román fue la segunda entre nueve hermanos.

Los padres de María Román eran unos “patriarcas” cuya principal preocupación consistía en hacer de sus hijos buenos cristianos, educándolos en la fe y conduciéndolos en el buen camino. Una de las prácticas cotidianas de la familia Benavides Díaz era el rezo del santo rosario y la participación frecuente en la sagrada Eucaristía.

Desde muy niña María Román se inclinó por la vida religiosa al igual que cuatro de sus hermanas y un hermano que fue sacerdote. De personalidad viva e hiperactiva y de inclinación por una vida humilde y sencilla que siempre la caracterizó, primero ingresó al Monasterio de la Orden de la Inmaculada Concepción y luego a la naciente obra de Nazaret, hoy Congregación de Hermanas Dominicas de Nuestra Señora de Nazareth, donde junto con Madre Sara Alvarado llevaron adelante esta fundación ayudadas por frailes dominicos.

Providencialmente, por diferencias entre las dos entorno al carisma de la nueva comunidad, Madre María Benavides se separó de la Obra de Nazareth y se dedicó a reflexionar sobre su vocación, siempre bajo la guía de los frailes dominicos.

En 1957, motivada por Fr. Alberto Ariza y Mons. Jesús Antonio Castro Becerra, obispo de Palmira, funda la Congregación de Hermanas Dominicas de Betania cuyo Carisma es la “Extensión del Reino de Dios haciendo visible el amor sacerdotal de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, siendo discípulas de Él”.

Su profundo amor y respeto por el ministerio sacerdotal y particularmente por la Orden Dominicana marcó su vida y actividad apostólica. Experimentaba gran alegría sirviendo y atendiendo a los sacerdotes y seminaristas y a las personas más desprotegidas que realizaban los oficios más humildes. Quería entregar todo lo que poseía con tal de ser útil a sus hermanos.

María Román asumió el nombre de “María Teresa” cuando inició el noviciado canónico en su Congregación religiosa. Vivió en la Casa Episcopal de Palmira, cuna de fundación,  desde 1954 hasta 1983, año en que fue trasladada  a la casa San José de Chiquinquirá, con algunos intervalos en Bogotá.  En la capital mariana, junto al Santuario de la Patrona de Colombia, vivió sus últimos años.

En la madrugada del 27 de abril de 2004, Madre María Teresa partió serenamente a la casa del Padre celestial, a la edad de 93 años. El funeral se realizó en la Basílica Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, el día de Santa Catalina de Siena, su patrona de profesión religiosa. La Eucaristía estuvo presidida por Fr. José Gabriel Mesa Angulo O.P., Priora Provincial, y concelebrada por varios sacerdotes dominicos y del clero secular.

 
¿QUIENES SOMOS?
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La Congregación de Hermanas Dominicas de Betania, fundada el 7 de octubre de 1957 en Palmira, Valle, Colombia; es un Instituto Religioso de Derecho Pontificio inserto en la obra evangelizadora de la Iglesia, afiliado a la Orden Dominicana. Su Carisma está inspirado en el pasaje evangélico de Lc 10, 38-42: contemplación y acción.
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